Por qué es una vergüenza que los hombres usen pseudónimo de mujer (y 5 mujeres en la España del XIX y XX que lo necesitaron)

Porque es un chiste, una burla. Porque hasta hace unas pocas décadas, da igual que fueras una mujer importante, influyente, de buena cuna o con cualquier tipo de mérito intelectual o económico… te veías obligada a sustituir tu nombre para no ser encarcelada, perseguida, señalada.

La literatura tiene género y no deberíamos de confundir nuestro gusto personal con la justicia histórica. Que los hombres escriban, irónicamente, con pseudónimo de mujer es de muy mal gusto (si es que podemos hablar de gusto).

Cuando se hizo público el caso de los escritores tras el nombre de Carmen Mola quizá lo que más me escandalizó fueron los comentarios de personas diciendo «la literatura/el arte no tiene género». Perdón, señoras, pero no. Ojalá fuera así, pero no. Si no cuéntame qué autores, artistas, estudias y conoces y dónde están las señoras, mujeres o cualquier otra persona fuera del criterio de «autor», porque el abismo que separa nuestro conocimiento sobre el papel femenino en la historia es insalvable.

La charla que tuve con Pilar Sánchez Vicente y Carolina Real Torres durante nuestra intervención en Época hablando sobre el papel de la escritora de hoy para recuperar a las mujeres del pasado me ha animado a crear esta entrada.

Sirva esta no solo como crítica y salseo que creen polémica y reflexión, sino para dar a conocer a mujeres que deberían quedarnos más cercanas por sus grandes carreras en las que en muchas ocasiones se escondieron bajo nombres falsos.

[…] todos porfían, y a su parecer con razón, de que no es mujer la Pensadora. ¡Hay tal ignorancia! ¿Dios ha dado a las mujeres otra alma distinta y de menos facultades que la de los hombres? ¿O procuran hacer valer aquella antigua y errada opinión de que las mujeres eran animales imperfectos, extendiéndola también a sus luces, sus discursos y a sus entendimientos? ¡Raro empeño! ¡Fuerte preocupación! […] ¿Qué extrañamos la falsa opinión en que todo el mundo nos tiene, si nosotras mismas defendemos su dictamen y parece que agradecemos su injuria? Desengáñese Vms: mujer soy, y mujer que tal cual sé discurrir. Y ojalá que me fuera posible dejar de serlo, para de este modo alejarme cuanto pudiera de un sexo que tan poco procura su esplendor […]

Beatriz Cienfuegos escritora y creadora del primer periódico para mujer en España, La pensadora gaditana, quejándose que creyeran que tras su diario había un hombre.
Si quieres acceder al catálogo de La pensadora Gaditana.

Me voy a quedar en la España de los siglos XIX y XX y, ya que aquí hablamos de historia, en autoras que durante su vida intelectual en algún momento hicieron historia o trabajaron la novela histórica.

Matilde Cherner

Pseudónimo: Rafael Luna

Escritora, periodista, intelectual, escondida bajo el nombre de Rafael Luna, Matilde Cherner (Salamanca, 1833-Madrid, 1880) fue una mujer «de ideas progresistas y de claras y marcadas convicciones políticas» y una «republicana federal convencida». En sus publicaciones hace reflexiones ideológicas, criticando la educación de la mujer, los problemas de acceso a la universidad, la prostitución o la monarquía.

Para publicar sus novelas tuvo que esconderse bajo el nombre del Sr. Luna: Novelas que parecen dramas (1877), Las tres leyes (1878), su gran éxito Ocaso y aurora (1878) y María Magdalena: estudio social (1880).

Ocaso y aurora, su obra más renombrada, trata la monarquía y el patriotismo, y muestra las consecuencias de los acontecimientos históricos en la vida privada de los personajes, especialmente en los femeninos.

Pero, si en algo fue pionera en España y arriesgada fue con las memorias de María Magdalena porque su obra da voz protagonista a una mujer en situación de prostitución denunciado la hipocresía del sistema que lo permiteLa propia autora era consciente, como dice en el prólogo, de que si la novela se hubiera publicado en Francia habría dado la vuelta al mundo.

Como periodista colaboró en La Revista Salmantina (1852); El Federal Salmantino, semanario republicano que en 1872-1873 publicó varios poemas suyos; o El Tiempo (Madrid).

Edición de 2020 ¿Qué opinas del juego que se ha hecho con pseudónimo y nombre de la autora?

Teresa Arroniz y Bosch

A Teresa Arróniz, se le puede considerar como una escritora olvidada, hija de su tiempo, en donde la mujer tenía muchas dificultades para ser reconocida fuera del rol femenino atribuido, hasta el punto, de tener que ocultar su propia personalidad, bajo un seudónimo masculino, algo que tampoco nos debe de extrañar en la España del siglo XIX.

Luis Miguel Pérez Adán

Pseudónimo: Grabiel de los Arcos

No sabemos casi nada de la escritora Teresa Arróniz y Bosch (15 de octubre de 1827, Cartagena – abril de 1890, Madrid), quien llegó a ser premiada por la Real Academia Española. En el mundo del periodismo colaboró en diarios como La Correspondencia de España, El Diario Español, La España, La Ilustración Católica, Revista de España, El Campo o El Grano de Arena de Sevilla.

Fue una autora muy prolija en la novela histórica y costumbrista, con obras como Julieta (1874), Mari-Pérez (1876), premiada ese año por Real Academia Española , o Inés de Villamor (1879).

Muchas de estas novelas se publicaban en folletines, como, La Condesa de Alba Rosa (1873) se publicó entre el 2 de septiembre y el 16 de noviembre en La Correspondencia de España, siendo para muchos su mejor obra. Sin embargo, fue su obra El testamento de D. Juan I (1855) la que le dio fama nacional.

En 1862 escribió una crónica oficial de los festejos celebrados en Murcia al visitar la ciudad la reina Isabel II y en 1882 aparece en la Revista Hispano-Americana su obra Recuerdos.

Muchas de sus obras quedaron inéditas, publicadas póstumamente, aunque con problemas de edición.

Su obra poética se encuentra dispersa en decenas de revistas y periódicos.

Aquí tenéis una imagen de una edición inglesa de 2019 donde se conserva el pseudónimo. ¿Qué piensas de ello?

Josefa Pujol de Collado

Pseudónimo: Evelio del Monte

El siglo XX se inauguraba con la muerte, casi en el olvido sin una necrológica en alguno de los diarios en los que publicó, en 1904, de Josefa Pujol de Collado, ejemplo de eso a lo que aspiramos en este blog: helenista, escritora y periodista.

No sabemos casi nada de su vida personal, salvo que nació en Cataluña y tenía una hermana.

Su obra comienza se empieza a recoger en 1875 con sus trabajos en La Ilustración de la Mujer, una revista editada por la Asociación benéfica de señoras La Estrella de los Pobres. En el año 1877 comienza a colaborar en el Eco de Europa con una serie de semblanzas titulada «Galería de mujeres ilustres».

En 1880 fundó en Barcelona la revista ilustrada El Parthenon, de la que fue directora y propietaria. Entre sus colaboradores se cuentan además Núñez de Arce, Alarcón, Ruiz Aguilera, Víctor Balaguer y Pérez Galdós.

En mayo de 1881 fue nombrada académica de la Academia Gaditana de Buenas Letras. Su discurso de recepción, publicado en varias entregas en Asta Regia, se tituló Causas que produjeron el engrandecimiento y la decadencia de Grecia. También escribió artículos divulgativos de la antigua Grecia en La Ilustración ibérica, entre 1883 y 1899, para los que tuvo que usar su pseudónimo de varón.

Desde finales de 1884 también fue directora del colegio de instrucción superior para señoritas en la calle del Divino Pastor en Madrid.

Combinó sus investigaciones con publicaciones sobre moda o modales sociales, dirigiendo revistas como Revista de modas y salones, Flores y Perla o La Moda en su edición para España; y colaboró en El GloboLa MañanaEl Día,​ La VanguardiaEl ImparcialEl Liberal o Heraldo entre otras.

Aquí tienes un hilo de Twitter con imágenes de la columna El Cojo Ilustrado.

María Luz Morales y de Godoy

Pseudónimo: Felipe Centeno o Jorge Marineda

María Luz Morales nació en 1889 en A Coruña, y murió en Barcelona casi un siglo después, en 1980. Fue escritora y también periodista, y la primera mujer en España directora de un diario nacional, La Vanguardia (1936-1937).

Antes de eso, en 1926 había sido reconocida con el Premio Cámara del Libro de Barcelona por el artículo “Elogio del libro”. También había publicado ya varios libros, sobre todo, biografías como Miguel de Cervantes (1926), Julio César (1936) y Madame Curie (1936) y el ensayo Las románticas 1830-1930 (1930) y obras de los hermanos Álvarez Quintero noveladas por ella.

Con la victoria de los sublevados en 1939, junto al resto de redactores, quedó cesante, pendiente de depuración, se le retiró el pasaporte y se le prohibió colaborar en publicaciones. En 1940 acusada de ser la directora del diario durante la guerra y de pertenecer al Partido Galeguista, siendo encarcelada durante 40 días en el convento de Sarriá barcelonés. Durante esos días no habló, pero sí escribió varias novelas que firmó con los pseudónimos de Ariel y Jorge Marineda.

Retornó al periodismo en 1949 en Diario de Barcelona, donde trabajó casi hasta su muerte. Allí publicó numerosos artículos, dedicando especial atención al teatro.

Colaboró con la Editorial Araluce en las adaptaciones, para niños y niñas, de la colección “Las obras maestras al alcance de los niños”.

En los años cincuenta escribió Balcón al Mediterráneo (1955) y Una ventana al Atlántico (1955), y en 1970 publicó la antología Libro de Oro de la Poesía en lengua castellana (1970).

No aparecerá en los libros de secundaria, pero su larga vida dio para múltiples premios: la Medalla y Diploma de Caballero de las Palmas Académicas de Francia; el Premio Nacional de Teatro; el Premio de periodismo barcelonés Eugenio d’Ors,… y así podríamos seguir. Tuvo el privilegio de, finalmente, tener su nombre grabado en muchos lugares.

Isabel Oyarzábal

Pseudónimos: Beatriz Galindo, Isabel de Palencia o Isabel O. de Palencia.

Un modelo de mujer comprometida con su época, fue periodista, dramaturga, novelista, feminista y ensayista. Se codeó con los principales artífices de la II República española, siendo embajadora en Suecia (¿una señora diplomática por esos entonces? ¡Válgame!). Por supuesto, este papel de mujer moderna en la España del siglo XX le valió terminar por exiliarse. ¿Qué iba a hacer?

Entre 1907-1911 había fundado la primera revista femenina de España, junto a otras de sus familiares: La Dama y La Vida Ilustrada.

Escribió para otras revistas como Blanco y Negro, El Heraldo, Nuevo Mundo, La Esfera, El Sol… y un largo etcétera. Sus artículos tenían un fuerte componente feminista, criticando cuestiones sociales como la sanidad y la educación. Por supuesto, bajo pseudónimo.

Entre sus novelas, obras de teatro y cuentos infantiles, destacan las memorias de su vida en España, que hubo de escribir exiliada en México, y donde hace un análisis de causas y consecuencias de cómo llegó España hasta el franquismo, como hizo en I Smouldering Freedom (1945).

La autobiografía femenina había nacido en el siglo XIX. Tras la derrotada de los republicanos en la Guerra Civil y el exilio forzoso de muchos de estos, fueron decenas los casos de obras escritas para hablar de esa España caída y vencida, entre las que se encontraban muchas mujeres. Ana Caballé estudió este fenómeno en «Memorias y autobiografías escritas por mujeres (siglos XIX y XX)» incluido en Breve historia feminista de la literatura española (1998), constatando que «el memorialismo del exilio tuvo voz de mujer».

Tres ejemplos:

  • Un mujer por caminos de España y Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración (1952-53) de María Lejárraga (que usó como pseudónimo el nombre de María Martínez Sierra).
  • Empezando la vida. Memorias de una infancia en Marruecos. 1914-1920 (1955) de Carmen Conde.
  • Memoria de la melancolía (1970) de María Teresa León.

Must Have Liberty (He de tener libertad) publicada en 1940, es otra de sus obras cumbre. Cuenta con tres libros y un total de treinta capítulos que recogen su vida desde la infancia hasta sus 62 años. En su último libro, el de mayor peso, se centra en su vida política.

Su trabajo y lucha, nada apreciado por el régimen franquista, fue alabado en la prensa norteamericana, donde se la consideraba como una persona con una carrera por sus contribuciones a la emancipación de mujer española, el pacifismo internacional y el sufragio femenino.

Isabel y otras socias en el Lyceum Club. Imagen obtenida de Cervantes Virtual donde puedes conocer toda su biografía.
Podéis ver y descargar el ejemplar aquí. En la BNE tenéis acceso a muchos otros números.

Anónimo era siempre una mujer.

Como ya dijera hace también años nuestra Virginia Woolf.

Bibliografía de consulta

Quiles Faz, A. (2013). Mujer, voto y libertad: textos periodísticos de Isabel Oyarzábal Smith. Sevilla: Renacimiento.

Pérez Adán, L. M. (2018) “La huella literaria de la cartagenera Teresa Arróniz y Bosch (1827-1890)”.

Tesis doctoral completa disponible sobre Isabel Oyarzábal de Olga Paz Torres.

Imagen destacada: Mujeres escribiendo a máquina en España, 1925. Disponible en AcademiaColecciones.

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