3 clásicos de la Antigüedad que SÍ recomiendo (aunque no tengas ni papa de historia)

Hay grandes obras que, vamos a ser sinceras, no son digeribles. Y menos aún están hechas para leerse recostadas en el sofá con una infusión. Son más de estudiar con lápiz y el cerebro muy despierto. Quien te diga que se entretiene leyendo la Ilíada o La Divina comedia como si fuera una novela más, o te miente o tiene un cerebro superior al del resto de los mortales.

Pero sí creo que hay obras, de todos los tiempos, cuyos autores concibieron las concibieron con un gusto más parecido al moderno. No hay que olvidar que el caso es que la producción literaria o artística cubre una función en el contexto en el que se conciben, por tanto responden a necesidades o ideas que no tenemos compartir ahora. Por ejemplo, hoy en día no reconocemos la mayor parte de los símbolos que en el románico cubrían templos enteros y que cualquier fiel interpretaba con facilidad, tampoco entendemos lo tediosa que es la música neoclásica centrada en expresar un único sentimiento. Hay veces que hasta la necesidad de ruptura de principios del siglo XX se nos hace lejana. Con la literatura sucede más de lo mismo.

Las siguientes obras de fuentes primarias, es decir que pertenecen a su tiempo histórico, más o menos adaptadas, reúnen un gusto o narración que creo que a cualquiera, sin necesidad de ser erudito en la materia o el periodo, les puede resultar agradable de leer. Son modernas, llenas de color, cotilleo, grandes actos, personajes redondos, diálogos cortos e inteligentes.

Las ediciones más académicas que se recomienda para de los clásicos, y así me lo transmitieron mis profesores de la universidad , son las de la editorial Cátedra, que tienen unas introducciones al texto muy cuidadas. Gredos es también la otra editorial en la cúspide.

Ahora, aquí tienes 3 obras que te recomiendo incluir en tu fabulosa biblioteca.

La Odisea, Homero

Podríamos tener aquí un debate que daría para post completo (a ver, que ya hay por ahí libros enteros) sobre si Homero ¿es Homero?, si existió, si la Odisea es de un autor y la Ilíada de otro diferente (me encanta la teoría de que es de una mujer como en La hija de Homero de Robert Graves)… pero no es el lugar.

Lo cierto es que la Odisea es la prima guapa e interesante de la Ilíada. Ambos son poemas épicos, larguísimos y que han inspirado prácticamente toda la literatura occidente, y la oriental si aceptamos la teoría de que el Mahabharata está inspirado en ella (remitirse a mi profe de máster Fernando Wulff). Pero la Odisea… ¡ay mamá! está llena de historia y héroes que sentimos casi casi como cuentos de toda la vida que llenan toda la cultura popular.

La Odisea cuenta la historia de la «vuelta a casa», porque este señor se deja liar tan rápido como tú en salir del local los sábados, del héroe y rey de Ítaca. Lo que conocemos es el mamarracheo de la historia, la parte jugosa, lo divertido: las sirenas que devoran hombres, el paso por el mundo de los muertos, la dominadora y hechicera de Circe que convierte a los hombres gorrinos en verdaderos cerdos… Todo eso que nos suena cercano y divertido.

Lo cierto es que a mi Odiseo me cae pesado y lo del «señor de las mentiras» no lo convierte en un héroe que me guste, pero, también es verdad, se mueve por un mundo fabuloso, al que si nos acercamos bien podemos descubrir, entre otras cosas, mujeres de todo tipo con voz y acción.

Una edición, que procurando una traducción rigurosa pero que tiende más a la prosa que a conservar la típica forma en verso, y que creo muy accesible por precio, espacio y vocabulario es la de Bolsillo de Alianza editorial por Carlos García Gual.

¿Adaptaciones? Tenéis muchísimas, para niños, adolescentes, en novela gráfica, versiones centradas en otros personajes, etc. Lo cierto es que es una historia que se acerca a nuestra idea de ficción novelada y sus personajes están llenos de la magia, extravagancia y sentimientos que tan nuestros sentimos.

¿Quieres saber más? Una lectura que me ha dado una perspectiva sobre el poema es Odiseicas de Carmen Estrada.

Vidas Paralelas, Plutarco

De forma habitual cuando nombro esta lectura… la gente me mira bastante extrañada. Pero prometo, de verdad, que Plutarco es un autor con el que te lo pasas bien. Hasta él mismo te pone en aviso:

“no escribimos historias, sino biografías” y para esto es más importante “una palabra o una broma [que] revelan el carácter de una persona mejor que los combates mortíferos, los grandes despliegues o el asedio de ciudades”

Plutarco, 1-2.

Entonces, la obra de Plutarco va a estar llena de anécdotas, chistes e intimidades. Seamos sinceras, en general a los autores antiguos le flipan las exageraciones, las metáforas bonitas, lo grande, dorado o… lo peor de lo peor, lo oscuro y depravado. Vamos que estaban contratados por los poderosos para una u otra cosa: ennoblecer y perdurar, o enjuiciar y destruir.

Plutarco (Queronea, aprox. 46 o 50- Delfos, aprox. 120), como estaba bien acomodado estudió filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas sobre el año 67. Sus Vidas paralelas es una obra en la que él, por puro gusto, une a dos personajes políticos famosos e importantes y narra sus biografías: Teseo y Rómulo, Alejandro y César, Pericles y Fabio Máximo…

En la Red tenéis versiones gratuitas, pero por si acaso aquí algunas otras (que conste que en este caso os digo que la de Gredos está muy bien) aunque tened en cuenta que la obra es larguísima, así que estará por tomos.

«Los egipcios», Libro II, Heródoto

Aunque ha recibido el apodo de «padre de la historia», Heródoto es todo lo que detestan los académicos hoy un día: un hombre que escribía lo que le parecía (lo que no, no y te lo decía), como creía que era mejor y tanto así como le pareciera interesante. Algo así de mágicos, poderosos y fascinantes veía a los egipcios, a quienes consideraba como padres y madres de todos los griegos…

Heródoto redacta sus Nueve libros de la Historia en un principio para contar el origen y el desarrollo de las Guerras Médicas, aquellas que enfrentaron a griegos y persas. Lo cierto es que eso fue una gran excusa para contar todo lo que creía necesario de todo el mundo que conocía: geográfico, religioso, sobre las costumbres… todo lo que creía a bien.

«Nada más pude indagar sobre el asunto; pero informándome cuan detenidamente fue posible, he aquí lo que averiguó como testigo ocular hasta la ciudad de Elefantina, y lo que supe de oídas sobre el país que más adentro se dilata.»

Heródoto, Libro II, XXIX

Lo que os decía, Heródoto escribía lo que quería y te lo repite hasta la saciedad (es su propia forma de citar, también).

La lectura es sencilla, por lo que no creo necesaria adaptación alguna para acercarse al texto. Lo interesante y lo leído que es este libro se nota en la cantidad de ediciones dedicadas únicamente a él que podemos encontrar en las librerías. Si bien es cierto que hay portales en abierto en el que podéis hacer la lectura de forma gratuita, también hay editoriales que tienen en su catálogo ediciones preciosas.

Venga ¿te animas con alguno? ¿Cuál me recomendarías? ¿Te gustarían más post de este estilo con otras épocas históricas?

Imagen destacada: La apoteosis de Homero (1827) de Jean-Auguste-Dominique Ingres.

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