Una noche de juerga ibérica en Badajoz

Lo primero que tú aprendes cuando estás de ERASMUS es dónde está la fiesta. Pues, en resumidas cuentas, eso ha sido así desde siempre: de la gente extraña vamos a aprender lo mejor. Y la península Ibérica (término que usamos los historiadores para no entrar en el debate de desde cuándo “España” es “España”) ha tenido un montón de gente de “ERASMUS” desde hace muchísimo, de muchísimas procedencias.

Nos hartamos a celebrar fiestas, sean nuestras o ajenas, ¿por qué no iban esos pueblos llamados, algo despectivamente, como “culturas prerromanas” a irse de juerga con todo el que pasara por la Península? Así que de eso de que los griegos tomamos la filosofía y la democracia… pfff y el vino, señoras, el vino, las cenitas en grupo y la fiesta madre. Entre todas ellas a los que genéricamente llamamos ÍBEROS, son aquellos que, genéricamente, eran pueblos distintos que aprendieron y se mezclaron con todos los colonizadores que venían del Mediterráneo: fenicios, púnicos o griegos.

Pues pensemos que estamos allá por el siglo V a.C., que nos hemos ido de cena grande, hemos conocido el vino y ahora queremos un selfie con filtro… ¡TADÁ! Aquí tenemos la pieza arqueológica que refleja esa noche de desenfreno:

Sileno simposiasta del MAN

No alcanza los 12 cm de altura y está en una sala del MAN donde al fondo se encuentra la dama de Elche y la de Baza, el pobre pasa desapercibido. Pero este pobre señor con el filtro de sileno puesto, dios menor griego, nos cuenta más de lo que parece.

Este simpático hombrecillo danzando con las típicas cintas que se ponían en la cabeza para ir a cenar, aquí cada cual su outfit, un poco ya pasado y con el miembro fláccido (vino y sexo no se llevan bien) apareció por algún terreno de cultivo de Badajoz, no se sabe muy bien dónde, y llegó como venta oportunista al MAN en 1972. Sin contexto, a saber, ahora la mitad de su historia. y claro, algunos dicen que si era parte de un caldero otros que si es parte de un ritual a Dioniso… en fin, vamos a hablar de lo que tenemos mejor.

Parece ser que, aunque sigue unos modelos bastante helenos, fuera realizada de manera local. Y sí, parece un poco cabra el hombre.

Sileno (Σειληνός) era la divinidad que representa al viejo pesado de la esquina de la barra del bar. Anciano, medio sátiro y constantemente ebrio. El segundo detrás de Dionisio, que era la auténtica estrella de los caldos que embriagan. Como todos los viejos cuando están pasados, se le aclaraba tanto la mente y tenía una visión tan grande del presente y del futuro, era capaz de alcanzar estados de sabiduría como para arreglar la política, el cambio climático y la vida amorosa de medio barrio. ¿De ahí esos ojos tan grandes que tiene nuestro pequeño sileno del MAN? Puede ser, en ese ejercicio de tratar de mantener los ojos abiertos.

Museos Vaticanos.

Entonces, tenemos un hombre medio íbero, medio griego, medio cabra que tiene visiones cuando bebe de más, qué raro… ¿Y dónde estaría? Pues cuando hablaba antes de simposiasta, me refiero al acto del simposio, que poco tiene que ver con lo que hoy en día es ir a reunirte con gente para trabajar… Se trataban de grandes banquetes que hacían los griegos, pudientes entendamos, para demostrar cómo se las gastaban. Se comía mucho y bien y, al final de la velada, que rueden los kylix de vino. Aparecen desde las descripciones de Homero. Platón también tiene una obra titulada El banquete, en la que dicha reunión festiva adquiere valor educativo, y otra obra con el mismo título de Jenofonte.

Puede ser una práctica algo religiosa, no olvidemos que aún en las religiones de hoy se toman vino en comunidad. Pero claro, los actos en grupo demuestrán el papel que cada individuo tiene en la comunidad, quién tiene mejores relaciones, el vestido más bonito, más enamorados. El poder en la comunidad, el poder social o político. Por lo que si yo soy un señor íbero (sí, señoro, aquí los investigadores hablan solo de varones, cosas del patriarcado Mediterráneo) muy poderoso que trato e intercambio cosas con estos griegos que han fundado ciudades desde el s. VIII a.C. ¿Qué debería hacer? Pues irme de cena de empresa con ellos. Y de paso pruebo esas bebidas nuevas tan bonitas. Porque no, en la península antes de los griegos o fenicios (no hay mucha luz sobre el asunto) no había vino, más bien algún tipo de “cerveza” local o líquido similar producido por la fermentación de granos. Pero tampoco es que se popularizara. Allá por los años donde lució nuestro sileno, únicamente estaba en manos de la élite social que lo usaba en reuniones en las que querían crear lazos de unión.

Nuestro chiquitín danza entre el terreno de la religión, el poder y el puro perreo, sin dejar muy claro a qué ámbito de todos pertenece más. Es la expresión de las muchas influencias que un pueblo puede tomar de otros. Algunas conscientes, el acto de la comida y la bebida, otras inconscientes, como las expresiones religiosas asociadas, a las que no se tiene, por qué, rendir culto. ¿Acaso no tenemos nuestra vida diaria llena de símbolos celtas, manos de Fátima o Budas bebés?

  • Ficha técnica del «sileno simposiasta». Lugar de hallazgo: Tablas de Cañas, Capilla (Badajoz). Técnica de cera perdida; bronce. Dimensiones: altura de 11,2 cm. Cronología: primera mitad del siglo V a.C. Localización: Museo Arqueológico Nacional (MAN), Madrid.
  • Imagen de la portada: dominio público, WIKIPEDIA. Cílica cerámica ática de figuras rojas (aprox.460450 a. C.).Representación de un muchacho  sirviendo vino en un banquete.

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